jueves, 26 de septiembre de 2013

Roto, Quebrado y Raído I

Fue la quinta peregrinación -una emblemática por su germen- una que brotó tal cual semilla traída producto de la anemocoria; magnífica demostración del proceso aleatorio y casual de este flujo perenne de días y noches.
 Las verdades que no se aceptan desde el inicio carecen siempre de esa fuerza de cohesión, carencia de la cual se lamenta en posteriores noches.
 Las verdades que no se aceptan desde el inicio carecen de esa cálida seguridad, de esa muleta de marfil que buscaba en posteriores momentos de desesperanza.
 La verdad que no es verdad siempre termina siendo la falacia que digeriste carente de aminoácidos, que endulzó la boca, tranquilizó el apetito, aniquiló el nervio y durmió el ánimo.

Impulsos sinápticos frenéticos en el terso idilio de la tarde que rasgaba el centro de la octava oportunidad de setescientos cuarenta y cuatro epitafios. 

 Fue un salto libre, el mentón y los pómulos rompiendo el viento, las manos atadas con tisú, los tobillos quebrados antes del lanzamiento, las ropas raídas y la resolución de abdicar antes de estrellarse... Un sueño extraño fue, la realidad era claramente distinta, la contingencia nunca estuvo en la caída si no en la combustión interna que no se previó, en el ardor que había refrigerado para después, en ignorar el sol que estallaba en la cara, en ignorar la inminente hoguera avivada con libros de primaria.

 Al final el asentamiento quedó desolado, los últimos marchaban con ramas disimuladas y entrelazadas, dando la espalda a las cenizas de la hoguera. Se susurran al oído, se ríen, lloran y cantan indistintamente, no es más que una verborrea aturdidora. Mientras, al fondo, a sus espaldas queda la esencia de la inefable emoción que se desmoronó de nuevo.

domingo, 15 de septiembre de 2013

El breve percance

Regla Tres: La intrepidez y precipitación en la consolidación de percepciones nunca es la mejor de las opciones...

Cortaba por el medio al noveno desastre del corriente ciclo, hacía ya algún tiempo que no arriesgaba un esfuerzo en esta área; fue demasiado presuntuoso desde su génesis,quizás hizo falta enterrar un poco más de vacío con menos barro, siempre quise dejar que se vislumbrara un destello de nada en el fondo... Siempre tuve pánico de apilar los bloques desordenados, sin armonía y sin sostén... La petición fue denegada y la extradición en curso es inalterable.
Otra vez es tiempo de balancear hacia el lado ciego el peso de la apetencia, que sea el azar el sabio de nuevo.

Necio

Shyla - EP

jueves, 12 de septiembre de 2013

MCMXCVIII

Joe

La materialización de un evento ideal, que brotó de evocaciones remotas, es la mejor representación de la dicha de estar vivo. 
-Jared Pérez-

   Pronostiqué atracar antes del ocaso -suponía que ya no estabas dentro del barco- la tripulación ha menguado de forma escalonada desde que la brisa de la noche acarició la palma que trazaba indistintamente errores que no merecen arrepentimiento. La brisa de la oscuridad discurrió por cada una de las estancias del velero -ahora, casi vacío, casi sin materia pensante dentro- sin embargo seguía escribiendo mi deseo, seguía buscando algo que rescatar, algo precioso, algo que aún irradiara calor.
   Fue entonces que advertí, entre las memorias de este Océano, la bella y única presencia de lo inconcluso, de aquello que inició en el amanecer de nuestra vesania, en la época de nuestra candidez; las remembranzas de la educación formal se entrelazaban con los ingenuos intentos de un frenesí incipiente ¡Firmamento y núcleo de la tierra!. 
   Ya no había desierto en cubierta, te manifestaste allí, en medio, con aura centelleante y semblante seráfico; regresabas por el hombre desamparado -que escribía su postrera epístola antes de lanzarse desde la proa- Con la vista acaricié minuciosamente tu rostro mientras rompían las olas en el canto y humedecían mi dorso con salino océano.
   Se precipitaban una a una las frías gotas, perforando la impermeable capa del olvido inerte, una a una se evaporaron las gotas dentro del núcleo y limpiaron desde el interior la sustancia que nunca se fue, que siempre estuvo allí, dejando ver a través de su diáfana existencia el anhelo inacabado, anhelo que impelió la resurrección del febril estado que reposaba; inició con la tersa voz de rosado satén, casi forzada, con intención recíproca pero leve, las subsiguientes aumentaron intensidad, pese a que no eran nuevas se descubrían en cada palabra, recordando el dulce pretérito de su inocente resonancia. 
   Y fue entonces que ambicioné la paralización de este ciclo y proferí que te había de llevar al piélago -donde pertenecimos- para no volver a la costa, para que la negra brisa de la amnesia no nos toque de nuevo.

The Mars Volta - The Bedlam In Goliath